🔥 Fuego
Haz fuego, mantenlo vivo y ponlo a trabajar: la rama más importante de todo el árbol.
Reúne yesca y leña
Junta el material seco y esponjoso que atrapa una chispa, y ordena la leña desde ramitas finas hasta troncos gruesos.
Haz un pozo seguro para el fuego y arma la fogata
Despeja el suelo, rodéalo con piedras o tierra desnuda, apila la yesca y las ramas para que una llama diminuta pueda crecer, y ten claro cómo vas a apagarlo.
Enciende un fuego con chispas
Saca chispas de la piedra dura y el acero, hazlas caer en tu yesca y sopla la brasa con suavidad hasta convertirla en llama.
Haz fuego con un taladro de arco
Gira una varilla de madera con un arco pequeño hasta que la fricción produzca una brasa encendida, y luego dale aliento hasta convertirla en llama.
Mantén el fuego día y noche
Arropa las brasas bajo ceniza por la noche, despiértalas por la mañana y lleva una brasa envuelta al campamento nuevo, para no empezar nunca desde cero.
Cocina sobre el fuego
Asa la comida en palos y piedras calientes para que sea segura de comer y sepa bien.
Cocina en un horno de tierra
Entierra la comida con piedras calentadas al fuego y deja que la tierra la hornee lenta y pareja mientras tú trabajas.
Haz carbón vegetal
Cuece la madera despacio, casi sin aire, hasta volverla un combustible negro y ligero que arde mucho más caliente que la leña — la llave hacia la cal, el vidrio y el metal.