🤝 Vivir juntos
Trabajo justo, comercio honesto, alegría compartida y reglas acordadas por todos: lo que convierte casas en una aldea.
Reparte el trabajo y la comida con justicia
Divide las tareas y la cosecha de formas que todos puedan ver que son justas, y túrnense los trabajos que nadie quiere.
Intercambia lo que tienes por lo que necesitas
Cambia lo que te sobra por lo que le sobra a tu vecino, con medidas honestas y promesas claras.
Entiende qué es el dinero
Escucha la historia de cómo las fichas y las monedas nacieron del trueque y las promesas — y por qué la confianza es la verdadera moneda.
Reúne un consejo y decidan juntos
Siéntense en círculo, dejen que cada quien hable por turno, decidan como grupo y escriban la decisión.
Resuelve las disputas con reglas acordadas
Escucha a las dos partes hasta el final, ante reglas que todos acordaron, para que las peleas terminen sin dejar heridas.
Enséñales a los jóvenes todo lo que hay aquí
Pasa cada destreza mostrando, contando y dejando que lo intenten — o la aldea dura una sola vida.
Cuenta historias, haz música, celebra fiestas
Canciones, juegos, días de descanso y celebraciones compartidas mantienen las manos fuertes y los corazones contentos — una aldea que solo trabaja pronto se rompe.
Construye las cosas que todos comparten
Junten las manos para el pozo, el camino, el puente y el salón de reuniones que nadie podría construir solo.
Planta una aldea
Reúne todo el libro — el lugar, el agua, las casas, los campos, las reservas y el consejo — y funda un sitio que te sobreviva.