Haz zapatos y bolsos de cuero
Corta, perfora y cose cuero para hacer los zapatos, cinturones y bolsos que duran más que la tela.
La tela te abriga; el cuero te mantiene en movimiento. Las piedras, las espinas, el suelo mojado y las cargas pesadas destruyen la tela en semanas, pero un par de zapatos de cuero bien cosidos dura años, y un bolso de cuero carga lo que un costal de tela no puede.
Coser cuero es distinto de coser tela en una cosa grande: no puedes empujar una aguja a través del cuero. Primero perforas cada agujero con una lezna (un punzón afilado) y después pasas el hilo. El ritmo es siempre el mismo: perfora, luego cose.
Necesitas
- Cuero curtido — piezas que se doblen sin agrietarse. Grueso (como del grosor de dos monedas) para suelas y cinturones; más delgado y suave para bolsos y la parte de arriba de los zapatos.
- Una lezna — un punzón afilado de hueso o metal con mango, para perforar los agujeros de las puntadas.
- Dos agujas — de hueso o metal, más robustas que las agujas para tela; la puntada de cuero más fuerte usa las dos a la vez.
- Hilo fuerte — lino hilado grueso o tendón, arrastrado por cera de abeja hasta quedar tieso y pegajoso — la cera evita que se pudra y se deshilache.
- Un cuchillo afilado — el cuero desafila las hojas rápido; afílalo seguido. Corta sobre una tabla de madera.
- Carbón y una vara recta — para marcar patrones y líneas.
- Corteza de sobra o tela rígida — para hacer patrones antes de cortar el cuero, que es demasiado valioso.
- Un cordón de cuero — una tira larga y delgada cortada de la piel, para el cordón fruncidor del zapato.
Pasos
- Aprende primero la puntada de talabartero en un retazo — es la puntada para todo lo que sigue:
- Marca una línea y perfora agujeros a lo largo con la lezna, como a medio dedo de distancia entre sí, todos a la misma distancia del borde.
- Enhebra una aguja en cada extremo de un mismo hilo largo y encerado.
- Pasa una aguja por el primer agujero y jala el hilo hasta la mitad. En cada agujero siguiente, pasa las dos agujas desde lados opuestos y aprieta bien.
- Si un hilo se desgasta y se rompe, el otro sigue sosteniendo.
- Haz un cinturón (la victoria fácil; hazlo primero):
- Corta una tira recta de cuero grueso, de dos dedos de ancho, lo bastante larga para rodear tu cintura más dos palmos.
- Perfora agujeros en un extremo y ciérralo con un botón alargado de hueso o con un simple lazo y nudo. Redondea la punta.
- Haz un bolso:
- Corta un rectángulo largo de cuero suave. Dobla el tercio de abajo hacia arriba para formar la bolsa; el tercio de arriba se convierte en la tapa.
- Perfora agujeros que coincidan a ambos lados de la bolsa y cóselos con puntada de talabartero.
- Si prefieres un bolso de cordón: corta un círculo, perfora agujeros por todo el borde, pasa un cordón y jala.
- Haz zapatos de una sola pieza (una pieza de cuero fruncida alrededor de cada pie):
- Párate sobre corteza o tela rígida y traza tu pie. Dibuja una segunda línea a tres dedos por fuera de la primera y recorta esa forma más grande como patrón. Pruébalo doblándolo alrededor de tu pie antes de tocar el cuero.
- Corta uno de cuero grueso y flexible para cada pie (voltea el patrón — los pies son espejo uno del otro).
- Perfora agujeros para el cordón por todo el contorno, a un pulgar de distancia del borde y a dos dedos entre sí.
- Pasa el cordón por los agujeros, pon tu pie en el centro y jala — el cuero se frunce alrededor de tu pie como un monedero.
- Acomoda los frunces de manera que los pliegues queden encima del pie, no bajo la suela, y luego amarra el cordón alrededor del tobillo.
- Cose los frunces del talón con unas cuantas puntadas de talabartero para que la parte de atrás conserve su forma.
- Moldea con agua todo lo que deba conservar una forma: remoja la pieza terminada en agua fresca, póntela en el pie (o rellena el bolso con pasto seco) y deja que se seque despacio a la sombra — se queda con esa forma.
- Alimenta las piezas terminadas frotándolas con una capa delgada de grasa dura o sebo. Mantiene el cuero flexible y repele la lluvia.
Cuidado
- La lezna se resbala hacia tu mano. La lezna causa más heridas que el cuchillo. Perfora siempre alejándote de tu cuerpo, sobre un bloque de madera, nunca hacia la palma que sostiene el cuero.
- La punción profunda es la herida que se infecta, no la que sangra. La lezna hace un agujero angosto que se cierra sobre sí mismo y encierra la mugre en un bolsillo tibio y sin aire — justo lo que el tétanos quiere, y el tétanos vive en la tierra y el estiércol, que es exactamente lo que cargan una herramienta de trabajo y un patio de trabajo. Deja que una punción sangre en vez de apretarla para cerrarla, lávala por dentro con mucha agua limpia, mantenla abierta y cubierta sin apretar en lugar de sellada, y vigílala. Rigidez de la mandíbula o del cuello en los días y las semanas siguientes, o un enrojecimiento que se extiende, significa atención médica de verdad ya. Mira la guía de limpiar y cubrir las cortadas.
- Cortar sin patrón. El cuero es meses de trabajo; un mal corte lo desperdicia. Prueba primero un patrón de corteza o tela, todas las veces.
- Las puntadas se rasgan por el borde. Los agujeros quedaron demasiado cerca del borde o demasiado juntos entre sí. Mantén los agujeros al menos a medio dedo de cualquier borde.
- Secar el cuero junto al fuego. El calor deja el cuero mojado duro como piedra y agrietado, para siempre. Solo sombra y aire en movimiento.
- Las suelas se gastan bajo la base de los dedos. Es normal — ese es el punto de sacrificio. Cose ahí un parche de cuero grueso con puntada de talabartero antes de que aparezca el agujero.
- Moho en el cuero guardado. Guárdalo seco, alimentado con grasa, lejos del suelo húmedo. Limpia el moho apenas aparezca con un trapo humedecido en vinagre y vuelve a secarlo.
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Las correcciones y confirmaciones de manos que lo han hecho valen oro. Con permiso, las notas verdaderas pueden integrarse al libro con crédito.
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