Haz compost
Amontona material verde, material seco y estiércol, mantén la pila húmeda y deja que se pudra hasta volverse alimento oscuro y rico para el suelo.
La tierra se cansa. Cada cosecha se lleva alimento del suelo, y si nada vuelve a entrar, cada año la cosecha es más chica que la anterior. El compost es la manera de devolverlo: una pila de plantas muertas y estiércol que se pudre hasta volverse un alimento para el suelo oscuro, suelto y de olor dulce. Convierte hasta la arena pobre o la arcilla pegajosa en tierra que vale la pena sembrar.
La pudrición la hacen seres vivos — incontables criaturas diminutas, demasiado pequeñas para verlas — y necesitan comida, agua y aire. Dales las tres cosas y la pila se vuelve compost en una temporada; niégales una y se queda ahí sin cambiar, o se convierte en un lodo apestoso.
Necesitas
- Material verde — fresco, húmedo, vivo hasta hace poco: pasto, malezas frescas (antes de que den semilla), restos de verduras, cáscaras de la cocina. Es la comida rica que hace que la pila se caliente.
- Material seco — seco y muerto: hojas caídas, paja, pasto seco, ramitas picadas, tallos muertos. Es el combustible lento; mantiene el aire dentro de la pila.
- Estiércol, si lo consigues — de animales que comen pasto (vaca, caballo, oveja, cabra, conejo) o de gallinas. Acelera la pudrición a fondo. Nunca de perro, gato, cerdo ni humano — esos cargan enfermedades que pueden pasar a las personas a través de los cultivos.
- Agua — la pila debe mantenerse húmeda hasta el centro.
- Un lugar con sombra y tierra desnuda — sombra para que no se seque; tierra desnuda para que las lombrices y los bichos del suelo suban desde abajo.
- Un palo o una horqueta de madera — para voltear la pila.
Pasos
- Elige el lugar. Suelo desnudo, algo de sombra, cerca del huerto — y donde el viento no te lleve su olor mientras duermes.
- Junta lo seco y lo verde en dos montones separados para poder controlar la mezcla. Pica o rompe todo a tamaño de la mano o más chico — los pedazos pequeños se pudren mucho más rápido.
- Arma la pila en capas, como una lasaña. Una capa de material seco de unos 10 cm, luego una de verde de unos 5 cm, un puñado de estiércol o una palada de tierra común, un chorrito de agua. Repite. Apunta a más o menos 2 a 3 partes de seco por 1 de verde en volumen.
- Hazla lo bastante grande para que trabaje. Una pila de menos de 1 metro de ancho, de fondo y de alto no puede conservar su calor. Constrúyela hasta ese tamaño, aunque te tome semanas. Con más de 1.5 metros, el centro no puede respirar.
- Mantenla húmeda como una esponja exprimida. Aprieta un puñado sacado de adentro: deberían salir una o dos gotas, no más. ¿Muy seca? Riégala. ¿Empapada? Mézclale material seco con la horqueta. Cubre la parte de arriba con paja, hojas o planchas de corteza, para que la lluvia no la ahogue ni el sol la hornee.
- Siente cómo se calienta, y luego voltéala. En una semana, una buena pila se pone notablemente tibia por dentro — hasta humea en las mañanas frías. Ese calor es la pudrición trabajando; también mata semillas de maleza y enfermedades. Cuando el calor baje (cada 2–3 semanas), voltea la pila: revuélvela con la horqueta de modo que lo de afuera quede en el centro, y el calor arranca de nuevo. Con tres o cuatro volteos en una temporada basta.
- Reconoce cuándo está listo. El compost terminado es de café oscuro a negro, suelto, y huele a suelo de bosque después de la lluvia. No deberías reconocer lo que echaste, salvo alguna que otra ramita. Esto toma 2–4 meses si la volteas, y hasta un año si solo la dejas quieta.
- Úsalo. Esparce 2–5 cm sobre las camas antes de sembrar y revuélvelo con la capa de arriba del suelo, o echa un puñado en cada hoyo de siembra.
Cuidado
- Una pila apestosa y babosa significa demasiado húmeda y demasiado verde — se quedó sin aire. Desármala con la horqueta, mézclale mucho material seco y vuelve a armarla.
- Una pila que no hace nada está demasiado seca, tiene demasiado material seco, o es demasiado chica. Riégala, agrégale verde o estiércol, y hazla crecer hasta el metro.
- La carne, la grasa, los huesos y la comida cocinada atraen ratas, moscas y carroñeros. Déjalos fuera.
- El estiércol crudo directo sobre los cultivos puede enfermarte gravemente. El estiércol va a la pila y sale solo como compost terminado — y deja que el compost que lleva estiércol termine del todo, meses y no semanas, antes de que toque cualquier cosa que vayas a comer cruda.
- Las malezas con semilla y las plantas enfermas sobreviven a una pila fría y vuelven a aparecerse por tus camas. Solo una pila caliente y volteada las mata; si tu pila trabaja fría, quema o desecha eso aparte.
- Las hojas venenosas o cerosas (como las de nogal, o las agujas gruesas de los árboles de hoja perenne) se pudren despacio y algunas frenan el crecimiento de las plantas. Que sean una parte pequeña, o déjalas fuera.
Cómo funciona
El calor son miles de millones de seres diminutos comiéndose la pila y soltando tibieza, igual que una multitud calienta una sala. Lo verde y el estiércol son su comida rica; lo seco es su comida lenta y su reserva de aire; el agua les permite moverse y comer. Cuando la comida escasea, la pila se enfría, y las lombrices entran a terminar el trabajo.
✍️ Escribe en el margen
Las correcciones y confirmaciones de manos que lo han hecho valen oro. Con permiso, las notas verdaderas pueden integrarse al libro con crédito.
El margen es público. Publicar y conservar requieren dos síes; reutilizar es otra decisión. Lee las condiciones completas.