Cría cabras u ovejas
Cría a los animales duros que convierten el matorral espinoso en leche, lana, pieles y más animales.
Las cabras y las ovejas son los animales de supervivencia de la humanidad. Comen plantas que tú no puedes — matorral espinoso, hierbas ásperas, hojas de árbol — y devuelven leche, carne, lana, pieles y crías.
Elige según tu terreno: las cabras ramonean arbustos, zarzas y hojas, y prosperan en el monte áspero; las ovejas pastan hierba abierta, dan lana y son más fáciles de cercar. Las cabras dan más leche. Una regla por encima de todas: nunca tengas una sola. Son animales de rebaño — una sola vive triste, ruidosa y escapándose sin parar.
Necesitas
- Dos o tres hembras jóvenes (cabras u ovejas, según elijas) — una sana se ve alerta: ojos brillantes, trasero limpio, pelaje lustroso, sin cojear.
- Un corral fuerte — para cabras, de al menos 1.4 m de alto, sin huecos por donde quepa una cabeza y sin nada que se pueda trepar cerca de la cerca. Las ovejas son más fáciles: 1 m y sólido por abajo.
- Un refugio — una caseta techada de tres paredes, con el lado abierto de espaldas al viento, 2 metros cuadrados por animal, con cama seca. El frío no es problema; lo que mata es mojado más viento.
- Terreno o forraje cortado — un cuarto de hectárea de buen ramoneo o pastura alimenta a 2–3 animales en la temporada de crecimiento; si no, acarrea ramas y pasto a diario.
- Alimento guardado para el invierno — pasto seco (heno), unos 2 kg por animal al día cuando nada crece; empieza a secar y apilar en verano.
- Agua — limpia, todos los días. Un animal en ordeña bebe 8–10 litros diarios.
- Sal — un trozo de sal de roca para lamer cada semana; al pasto y al ramoneo les falta.
- Un cuchillo o tijeras y cabestros de cuerda — para el cuidado de las pezuñas y para manejarlas.
Pasos
- Primero la cerca, después los animales. Empuja cada poste y revisa cada hueco: las cabras encuentran la debilidad en un día.
- Mantén a los animales nuevos en el corral las primeras dos semanas y dales de comer de tu mano a diario. Aprenden que tú significas comida y que el corral significa casa; los animales mansos son más fáciles en todo sentido.
- Fija un ritmo diario — media hora por la mañana y media por la tarde:
- Agua fresca, alimento o un cambio a ramoneo fresco, y un conteo de cabezas.
- Mira a cada animal diez segundos: ¿come? ¿se mueve bien? ¿excremento normal (bolitas firmes)?
- Muévelos a terreno fresco con frecuencia — rota las pasturas o los puntos de amarre cada pocos días. Las lombrices que recogen del excremento son el gran asesino lento, y el terreno fresco rompe el ciclo.
- Recorta las pezuñas cada 6–8 semanas. Las pezuñas crecen como las uñas; si crecen de más se doblan hacia dentro, atrapan mugre y dejan coja a la animal. Átala corto, levántale una pata y rebaja la pared crecida hasta dejarla al ras de la planta, en tajadas delgadas — detente antes de que asome algo rosado (la sangre está cerca).
- Cruza en otoño si quieres leche y crías. Pide prestado un macho (macho cabrío o carnero) por unas semanas en vez de tener uno propio: los machos apestan, son fuertes y pueden ser peligrosos. La preñez dura unos 5 meses, así que cruzar en otoño da crías en primavera, nacidas junto con el pasto.
- En el parto, mantente casi siempre a distancia — una madre sana se las arregla sola. Ten lista cama limpia y seca; comprueba que cada recién nacido respire, sea lamido hasta quedar seco y beba dentro de la primera hora o dos — la primera leche espesa y amarilla (el calostro) lleva la protección contra enfermedades sin la que no puede vivir.
- Trasquila a las ovejas una vez al año, a fines de primavera, cuando terminen las noches frías.
Cuidado
- Escapes. Una cabra que se escapa una vez intenta por el mismo lugar para siempre. Arregla el hueco el mismo día; las cabras aburridas se escapan más, así que dales algo nuevo que comer.
- Los cambios bruscos de dieta matan. Una panza llena de comida nueva y rica — grano regado, una pastura nueva y exuberante — puede hincharse y matar en horas. Introduce el alimento nuevo poco a poco a lo largo de una semana; guarda el grano bajo llave.
- Plantas venenosas: el rododendro, la azalea, el tejo y las hojas marchitas de cerezo son mortales para cabras y ovejas. Aprende qué crece a su alcance y elimina estas plantas antes de que lleguen los animales.
- Lombrices. Un animal flaco, con el pelaje áspero, los párpados internos pálidos o el excremento blando y sucio, probablemente carga lombrices. Mueve el rebaño a terreno limpio, aliméntalo mejor y busca a alguien con experiencia o un médico de animales en cuanto puedas.
- Patas mojadas. El lodo constante pudre las pezuñas: el animal cojea y la pezuña huele feo. Mantén la cama seca y dales suelo seco donde pararse.
- Un animal echado que no se levanta es una emergencia. Uno que no quiere pararse necesita refugio, agua y ayuda con experiencia — hoy, no mañana.
Cómo funciona
Las cabras y las ovejas son rumiantes: su primer estómago (el rumen) es una tina de fermentación donde los microbios deshacen plantas leñosas que ningún estómago humano puede tocar. Por eso convierten espinas en leche — y por eso los cambios bruscos de alimento son peligrosos: los microbios necesitan días para adaptarse; cuando ellos se desploman, el animal se desploma también.
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