Cuida tus dientes
Limpia tus dientes todos los días con palitos de mascar y enjuagues, porque los dientes no vuelven a crecer.
Tienes un solo juego de dientes de adulto, y ninguna habilidad de este libro puede hacerte crecer otro. Un diente podrido no es solo dolor — puede impedirte comer bien, y un diente infectado puede extender la infección a la mandíbula y más allá. La buena noticia es que la caries es una de las miserias más evitables que existen. La gente conservó dientes fuertes durante miles de años antes de que hubiera cepillos, con una ramita deshilachada, agua limpia y un hábito simple: limpiar todos los días, sobre todo antes de dormir.
El enemigo es una película blanda y pegajosa de gérmenes — la placa — que crece sobre los dientes cada día y se alimenta de azúcar. Quítala frotando a diario y mátala de hambre negándole el azúcar, y los dientes duran toda la vida.
Necesitas
- Un palito de mascar — una ramita verde y fresca, del grosor de un lápiz y del largo de una mano, de un árbol seguro. Sauce, roble, avellano, abedul, nogal y neem sirven todos; un sabor un poco amargo es normal y no pasa nada.
- Certeza sobre el árbol. Nunca uses una ramita que no puedas nombrar. Nunca uses adelfa, tejo ni lluvia de oro (laburno) — son venenos mortales — y evita cualquier planta con savia lechosa.
- Agua limpia — hervida si tu agua no es segura, para enjuagar.
- Una pizca de sal — para un enjuague que calma las encías adoloridas.
- Un hilo delgado y fuerte, o una fibra vegetal — opcional, para limpiar entre los dientes, donde un palito no llega.
Pasos
- Haz el palito de mascar. Corta una ramita fresca de un árbol que sepas que es seguro. Pela la corteza del último tramo de una punta — el ancho de un pulgar — y luego masca esa punta con suavidad hasta que se deshilache en un cepillito blando de fibras.
- Talla cada diente, con suavidad. Frota la punta deshilachada por cada diente con movimientos cortos, barriendo desde la encía hacia el borde que muerde — hacia abajo en los dientes de arriba, hacia arriba en los de abajo.
- Recorre los cuatro vecindarios: las caras de afuera, las de adentro, las superficies de masticar y justo a lo largo del borde de la encía, donde se esconde la película.
- Tómate tu tiempo — una limpieza bien hecha dura dos o tres minutos, más o menos lo que dura una canción lenta.
- Limpia entre los dientes unas cuantas veces por semana si tienes hilo o fibra fina: deslízalo con suavidad entre dos dientes, cúrvalo contra uno de ellos y limpia hacia arriba y hacia afuera. Los espacios entre dientes son donde la caries empieza más seguido.
- Enjuaga. Agita agua limpia con fuerza por toda la boca y escúpela. Una vez al día, o cuando las encías estén adoloridas, enjuaga con agua tibia y una pizca pequeña de sal.
- Hazlo dos veces al día, y nunca te saltes la noche. Una vez al despertar, otra antes de dormir. La limpieza de la noche es la que más importa — los gérmenes se dan un banquete la noche entera, sin que nadie los moleste, con cualquier cosa que haya quedado.
- Renueva el palito. Muerde o corta cada día la punta de cepillo ya usada y deshilacha un pedazo nuevo. Un palito dura más o menos una semana; después corta otro.
- Mata de hambre a la película. Lo dulce y los almidones pegajosos son comida de gérmenes. Si los comes, cómelos con las comidas en vez de andar sorbiendo y picando todo el día, y enjuágate con agua después. Lo que pudre los dientes es cada cuánto, no la cantidad.
Cuidado
- Una ramita venenosa puede matar. Este es el único peligro real de esta habilidad tan fácil. Si no estás completamente seguro del árbol, usa mejor un paño limpio envuelto en el dedo — frotado por los dientes, también limpia bien.
- Tallar fuerte daña; tallar largo limpia. Las encías que sangran por un tallado salvaje, o los surcos gastados cerca de la encía, vienen de la fuerza. Mejor sé suave y a conciencia.
- No talles con arena ni con ceniza áspera. Raspan la capa dura del diente (el esmalte), que nunca vuelve a crecer. Si vas a agregar algo, basta una pizca diminuta de sal fina.
- Los dientes no son herramientas. Partir nueces, cortar cuerda, destapar cosas — cada truco arriesga un diente roto que dolerá por años. Usa un cuchillo o una piedra.
- Un dolor de muelas que palpita, la cara hinchada, o fiebre con dolor de diente significan infección. Enjuaga con agua tibia con sal para el alivio, pero ve por atención médica o dental de verdad — una infección en la mandíbula puede volverse peligrosa. No intentes sacarte el diente tú mismo; una extracción mal hecha empeora la infección.
- Las encías que sangran casi siempre piden más limpieza, no menos. El tallado suave y diario en el borde de la encía las afirma en una o dos semanas. Si aun así siguen sangrando, pide consejo médico cuando puedas.
✍️ Escribe en el margen
Las correcciones y confirmaciones de manos que lo han hecho valen oro. Con permiso, las notas verdaderas pueden integrarse al libro con crédito.
El margen es público. Publicar y conservar requieren dos síes; reutilizar es otra decisión. Lee las condiciones completas.