🎣 Agua segura y comida silvestre
Bebe sin enfermarte y come del campo mientras tu huerto sigue siendo un sueño.
Hierve el agua para hacerla segura
Lleva el agua a un hervor a borbotones — hasta el agua más clara puede cargar enfermedades que no se ven.
Haz un filtro de carbón y arena
Acomoda capas de tela, arena y carbón molido para que el agua turbia salga clara — y aun así, hiérvela después.
Carga y guarda el agua
Convierte calabazas, corteza y madera hueca en botellas, recoge la lluvia cuando caiga y mantén el agua guardada tapada y limpia.
Recolecta plantas silvestres sin envenenarte
Aprende la regla de hierro que mantiene vivos a los recolectores: nunca comas nada que no puedas nombrar con total seguridad.
Encuentra los alimentos silvestres fáciles
Recolecta las nueces, bayas, raíces y hojas verdes que son difíciles de confundir con algo malo, y aprende qué madura en cada época.
Recolecta huevos, mariscos e insectos
Junta las pequeñas proteínas fáciles junto a las que casi todos pasan de largo, y cocínalas bien.
Pesca con líneas y trampas
Haz un anzuelo de hueso o espina para una línea de mano, y construye una trampa de embudo tejida que pesca mientras duermes.
Coloca un lazo para animales pequeños
Cuelga un pequeño lazo de cuerda en un sendero de animales, y revísalo seguido para que nada sufra.
Limpia y cocina tu presa
Destripa y despelleja un pez o un animal pequeño, no desperdicies nada y cocínalo hasta el fondo.