🧂 Conservar la comida
Sal, humo, acidez y lugares frescos y oscuros hacen que los días de buena cosecha alimenten los días vacíos del invierno.
Secar comida al sol y al viento
Corta la comida en láminas delgadas y deja que el aire en movimiento se lleve el agua que la podredumbre necesita para vivir.
Ahumar pescado y carne
Cura con sal el pescado y la carne, y luego cuélgalos en humo fresco durante dos días hasta que se sequen duros y duren semanas.
Hacer sal
Hierve agua de mar o de manantial salado hasta reducirla más y más, hasta que en la olla queden cristales blancos de sal.
Fermentar verduras en salmuera
Aprieta las verduras con sal bajo su propio jugo y deja que una acidez amiga las mantenga a salvo todo el invierno.
Haz vinagre
Deja que el jugo de fruta fermente y luego se agrie al aire libre hasta volverse vinagre, para conservar comida y limpiar.
Derrite y guarda la grasa
Derrite la grasa despacio y déjala limpia para que se conserve, y te sirva para cocinar, para lámparas y, más adelante, para jabón.
Cava una despensa fresca
Guarda raíces, frutas y frascos en la tierra fresca y estable para que duren meses en vez de días.